Ese chirrido de unas zapatillas de goma puede aparecer al caminar, bailar o entrenar y volver incómodo cada paso. La causa no siempre está en la suela: también puede venir de la plantilla, la humedad o el roce entre piezas. Explico cómo localizar el origen y qué métodos aplicar sin dañar el calzado.
El ruido suele desaparecer con una limpieza, secado y ajuste bien hechos
- Localiza el origen antes de aplicar cualquier producto.
- Seca completamente el interior y la suela.
- Usa polvos absorbentes si el chirrido procede de la plantilla.
- Si el sonido nace en el suelo, limpia la goma y prueba en otra superficie.
- Evita aceites, calor intenso y abrasivos sobre la suela.

Antes de actuar, descubre de dónde sale el chirrido
Yo empiezo siempre con una prueba sencilla. Camina lentamente sobre varias superficies, flexiona el pie y presiona la zapatilla con la mano para comprobar si el sonido aparece aunque no la lleves puesta.
- Si chirría al apoyar el pie, el problema suele estar en el contacto entre la goma y el suelo.
- Si suena al doblar la zapatilla, puede existir roce entre la suela, la plantilla o las costuras.
- Si el ruido aparece después de caminar con lluvia o sudar, la causa más probable es la humedad atrapada.
- Si solo ocurre con un pie, revisa si la plantilla está mal colocada o si la suela presenta un desgaste irregular.
Las suelas nuevas, especialmente cuando son lisas, pueden emitir ruido por fricción. En otros casos, una plantilla que se mueve dentro del calzado produce un sonido parecido, pero se soluciona de otra manera.
La solución más segura paso a paso
1. Limpia la suela de goma
Retira piedras, polvo y restos de productos del suelo con un cepillo suave. Después pasa un paño ligeramente húmedo con agua tibia y una pequeña cantidad de jabón neutro. La suela debe quedar limpia, pero no empapada.
Antes de volver a usarla, sécala con una toalla y déjala al aire. No la pongas sobre un radiador, porque el calor puede deformar la goma, despegar adhesivos o endurecer algunos materiales.
2. Seca el interior
Saca las plantillas y los cordones, abre bien la lengüeta y deja las zapatillas en un lugar ventilado durante varias horas. Si están muy húmedas, introduce papel absorbente y cámbialo cada 2 o 3 horas hasta que salga seco.
En mi experiencia, este paso resuelve muchos casos que parecen un problema de fabricación. El calzado puede necesitar 12 a 24 horas de secado, sobre todo si la espuma interior ha absorbido sudor.
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3. Reduce el roce de la plantilla
Con el interior completamente seco, espolvorea una capa muy fina de talco o maicena bajo la plantilla. El producto absorbe restos de humedad y disminuye la fricción entre la plantilla y la base del zapato.
Usa poca cantidad y retira el exceso antes de caminar. Si la plantilla se desplaza, prueba a recolocarla con cuidado o utiliza una plantilla fina antideslizante. No conviene añadir varias capas, porque el pie quedará elevado y puede cambiar la estabilidad.
Qué hacer cuando el ruido nace en la parte exterior
Si la zapatilla chirría únicamente al rozar el suelo, observa el tipo de superficie. El pavimento pulido, algunas pistas deportivas y los suelos recién fregados pueden aumentar el ruido de una suela de goma limpia y flexible.
Prueba en una superficie seca y ligeramente rugosa. Si el sonido desaparece, no necesitas aplicar ningún producto: basta con mantener la suela limpia y evitar caminar con ella mojada. La adherencia y el silencio no siempre van juntos, especialmente en gomas blandas.
Cuando la suela es completamente lisa, puedes pasar muy suavemente un estropajo de fibra fina por las zonas de contacto. Haz primero una prueba en un área pequeña y detente en cuanto aparezca una textura mate. La finalidad es retirar una película superficial, no lijar la suela ni reducir su dibujo.
Qué método elegir según el origen del problema
| Origen probable | Qué probar | Tiempo aproximado | Precaución |
|---|---|---|---|
| Humedad interior | Ventilación y papel absorbente | 12-24 horas | No usar secador con aire muy caliente |
| Roce bajo la plantilla | Talco, maicena o plantilla antideslizante | 5-10 minutos | Aplicar una cantidad mínima |
| Suela sucia | Agua tibia, jabón neutro y cepillo suave | 10-15 minutos | Secar antes de volver a caminar |
| Contacto con suelo pulido | Probar otra superficie y limpiar la goma | 2-5 minutos | No aplicar aceite en la suela |
| Costuras o adhesivos | Observar si el ruido aparece al flexionar | 5 minutos | Valorar reparación o devolución |
La tabla ayuda a evitar el error más común: aplicar talco cuando el sonido procede del suelo o mojar la zapatilla cuando ya hay humedad acumulada. La prueba de origen ahorra tiempo y reduce el riesgo de deteriorar el acabado.
Errores que pueden empeorar el problema
No recomiendo aceite, vaselina ni productos grasos sobre la suela. Aunque pueden reducir temporalmente la fricción, también vuelven el calzado resbaladizo y pueden dejar una película difícil de retirar.
Tampoco conviene lavar las zapatillas repetidamente en la lavadora solo para eliminar un ruido. El agua y los giros pueden aflojar adhesivos, deformar refuerzos y prolongar la humedad interior.
- No uses lejía, alcohol ni disolventes sobre la goma.
- No seques el calzado con una fuente de calor directa.
- No lijes profundamente la suela para hacerla menos ruidosa.
- No pongas talco en exceso, porque puede acumularse y formar grumos.
Si el chirrido empezó después de una reparación, una suela despegada o una deformación visible, los trucos caseros probablemente solo lo ocultarán durante un tiempo. En ese caso, es más sensato acudir a un zapatero o solicitar un cambio si el calzado aún está en garantía.
Cómo evitar que vuelva a aparecer
Después de entrenar o bailar, no guardo las zapatillas cerradas dentro de la bolsa. Las dejo abiertas y separo las plantillas para que el sudor se evapore. Ese hábito tan simple reduce la humedad y también los malos olores.
Limpia la suela una vez por semana si usas el calzado a diario, y revisa las plantillas cada pocos días. Si notas que se mueven, se ondulan o tardan demasiado en secarse, sustituirlas suele ser más eficaz que seguir añadiendo polvo.
En zapatillas nuevas, el ruido puede disminuir por sí solo tras varios usos, cuando la goma y las costuras ganan flexibilidad. Si después de una o dos semanas el chirrido continúa, aparece con mucha intensidad o coincide con una suela defectuosa, no lo normalices: puede ser una señal de mala unión o desgaste irregular.
Una comprobación rápida antes de volver a usarlas
Tras limpiar y secar el calzado, coloca las plantillas, camina diez pasos sobre una superficie seca y flexiona ambos pies. Si el ruido ha desaparecido o es claramente menor, ya puedes utilizarlas con normalidad; si persiste, repite la prueba sin plantilla para confirmar el origen.
Mi recomendación es empezar siempre por limpieza, secado y ajuste. Son medidas sencillas, económicas y seguras para la goma, y permiten saber si basta con cuidar mejor las zapatillas o si ha llegado el momento de repararlas o reemplazarlas.