Cuando un bailaor consigue llenar un escenario antes incluso de dar el primer taconeo, suele haber mucho más que talento natural detrás. Este artículo recorre la trayectoria de El Yiyo, explica qué distingue su manera de entender el flamenco y reúne datos prácticos sobre sus espectáculos, colaboraciones e influencia en la danza actual.
La trayectoria de El Yiyo explica por qué conecta con públicos tan distintos
- Nombre artístico: Miguel Fernández Rivas, nacido en Badalona en 1996.
- Comienzos: empezó a actuar profesionalmente en tablaos cuando tenía alrededor de 7 años.
- Proyección internacional: con 11 años ya había realizado una gira por Taiwán.
- Estilo: combina raíz flamenca, técnica, fuerza escénica y recursos de la danza contemporánea.
- Obras destacadas: Flamenco de Sangre, A Contratiempo, Jubileo y A mi aire.
Quién es El Yiyo y cómo empezó su carrera
El Yiyo es el nombre artístico de Miguel Fernández Rivas, bailaor nacido en Badalona, Barcelona, en 1996. Procede de una familia gitana con raíces en Jaén y creció en un entorno donde cantar, tocar y bailar formaban parte de la vida cotidiana.
Su relación con el baile comenzó de forma muy temprana. Primero apareció como un juego familiar, pero pronto se transformó en una vocación profesional. Con unos 7 años ya actuaba en tablaos y, a los 11, dio el salto internacional con una gira por Taiwán. Ese comienzo ayuda a entender algo importante: su seguridad escénica no nació de la noche a la mañana, sino de crecer delante del público.
Su formación tampoco se limitó al flamenco. Ha incorporado conocimientos de danza clásica y contemporánea, una mezcla que amplía sus posibilidades de movimiento y le permite construir espectáculos más teatrales. Para mí, ahí está una de las claves de su personalidad artística: conserva el lenguaje del flamenco, pero no lo trata como una pieza de museo.
Qué distingue su manera de bailar
El estilo de El Yiyo se apoya en una combinación muy reconocible de potencia, precisión y presencia escénica. El taconeo tiene peso, pero no funciona aislado. Se integra con el movimiento de los brazos, la actitud corporal, las pausas y la relación con la música.
En el flamenco, el término compás se refiere a la estructura rítmica que organiza el baile, el cante y la guitarra. El Yiyo juega con ese marco sin perderlo de vista. Puede acelerar la energía de una secuencia, detenerla en una pausa expresiva o dejar que un gesto pequeño tenga tanto valor como una combinación rápida de pies.
También destaca el uso de recursos contemporáneos. No se trata simplemente de añadir pasos modernos, sino de trabajar la calidad del movimiento, los cambios de nivel y la composición visual. El resultado es un flamenco accesible para quien ya conoce el género, pero también atractivo para espectadores que llegan desde la danza urbana, la moda o los formatos audiovisuales.
Yo evitaría reducirlo a etiquetas como “el nuevo Joaquín Cortés”. Las comparaciones pueden llamar la atención, pero también simplifican demasiado. Su interés está precisamente en haber creado una identidad propia a partir de influencias diversas, sin renunciar a la raíz.
Sus espectáculos muestran una evolución clara
La mejor manera de entender su carrera es observar cómo han cambiado sus producciones. Cada montaje mantiene el flamenco como centro, pero modifica el tono, la estructura y la relación entre el intérprete, la música y el espacio escénico.
| Espectáculo | Año de referencia | Qué aporta |
|---|---|---|
| Flamenco de Sangre | 2016 | Una propuesta vinculada a la identidad, la intensidad y la tradición flamenca. |
| A Contratiempo | 2018 | Explora el ritmo, las pausas y la tensión escénica desde una mirada más personal. |
| El Yiyo & su Troupe | 2020 | Amplía el foco hacia una propuesta coral con otros artistas y bailarines. |
| Jubileo | 2022 | Refuerza la dimensión celebrativa y el diálogo entre generaciones del flamenco. |
| A mi aire | 2025 | Presenta una visión más íntima, libre y contemporánea de su personalidad artística. |
Esta evolución importa porque demuestra que no basa toda su propuesta en el impacto del taconeo. Hay una búsqueda de concepto y dramaturgia, es decir, una intención de contar algo mediante el movimiento, la música, la iluminación y la estructura del espectáculo.
En 2026, A mi aire representa bien esa etapa de madurez. El título sugiere libertad, pero no improvisación permanente. En una producción profesional, la espontaneidad funciona porque existe una base sólida de ensayos, coordinación musical y control físico.
Con quién ha trabajado y por qué esas colaboraciones importan
El Yiyo ha compartido escenario con figuras como Estrella Morente, Miguel Poveda, Farruquito, Eva Yerbabuena, Antonio Canales y Duquende. Estas colaboraciones lo sitúan dentro de una tradición viva, en la que el baile no se entiende separado del cante, la guitarra y la percusión.
También ha participado en proyectos vinculados a la música popular, los videoclips, la moda y la imagen. Sus trabajos con artistas como Lola Índigo, Dellafuente y C. Tangana muestran cómo el flamenco puede entrar en otros lenguajes sin convertirse automáticamente en un simple adorno visual.
La diferencia está en el grado de integración. Cuando el movimiento flamenco se utiliza solo para añadir exotismo, la colaboración suele quedarse en la superficie. En cambio, cuando el ritmo, la actitud y la expresividad del baile forman parte de la idea central, el resultado puede acercar nuevos públicos al género.
Su presencia en espacios culturales internacionales también confirma esa capacidad de adaptación. El Festival de Jerez incluyó en su programación de 2026 una propuesta con su participación, una señal de que su trabajo circula tanto en grandes teatros como en festivales especializados.
Qué puede aprender un estudiante de danza al observarlo
Ver a un profesional como El Yiyo no debería llevar a imitar únicamente la velocidad o la fuerza. Para quien está aprendiendo, lo más útil es analizar cómo distribuye el peso, cuándo respira y cómo escucha el compás.
El ritmo antes que la espectacularidad
El taconeo llamativo exige coordinación, resistencia y limpieza. Si se intenta aumentar la velocidad antes de controlar el apoyo del pie, aparecen tensión en los tobillos, golpes duros y pérdida del ritmo. Yo priorizaría sesiones cortas de técnica lenta, con descansos, antes que repetir largas secuencias buscando impresionar.
La postura sostiene el movimiento
La espalda, la colocación de la pelvis y la estabilidad de las rodillas influyen directamente en la calidad del baile. Una postura firme permite que los brazos y el torso expresen sin compensaciones innecesarias. La fuerza debe sentirse controlada, no rígida.
La expresión también se entrena
El flamenco no consiste en ejecutar pasos correctamente. La interpretación es la capacidad de dar intención a cada gesto y relacionarlo con la música. Observar las pausas, las miradas y los cambios de energía del bailaor puede enseñar tanto como estudiar una secuencia técnica.
El cuerpo necesita recuperación
El trabajo de pies somete a los músculos y articulaciones a una carga repetida. Un entrenamiento sensato incluye calentamiento, movilidad de tobillos, fortalecimiento de piernas y descanso. El dolor persistente no es una prueba de compromiso artístico, sino una señal para revisar la técnica o consultar a un profesional sanitario.
Dónde encaja El Yiyo en el flamenco actual
Su importancia no depende solo de ser un bailaor joven con proyección internacional. Representa una generación que ha aprendido tanto en el escenario y en la familia como a través de vídeos, redes sociales y formatos audiovisuales.
Ese contexto cambia la forma de crear y de llegar al público. Hoy un artista puede pasar de un tablao íntimo a un teatro, un festival, una campaña de moda o un videoclip sin abandonar necesariamente su identidad. El reto consiste en que la adaptación no vacíe de contenido el lenguaje flamenco.
En mi opinión, El Yiyo resulta interesante porque asume ese reto con una base técnica visible y una personalidad reconocible. No intenta elegir entre tradición y modernidad. Su propuesta funciona mejor cuando las dos conviven con equilibrio, cuando la innovación nace del conocimiento y no de la necesidad de parecer diferente.
La mejor forma de acercarse a su obra
Para conocer su trabajo, recomiendo empezar por una actuación completa y no solo por fragmentos breves de redes sociales. Un espectáculo permite apreciar la evolución de la energía, la relación con los músicos y la diferencia entre un momento explosivo y una pausa bien construida.
Si además practicas danza, observa tres elementos concretos: el uso del compás, la economía del gesto y la recuperación entre secuencias. Ahí se encuentra buena parte de la profesionalidad que a veces queda oculta detrás del impacto visual.
El Yiyo interesa, en definitiva, por su capacidad para hacer que el flamenco parezca cercano sin despojarlo de profundidad. Su trayectoria recuerda que la técnica abre la puerta, pero son la identidad, la escucha musical y la honestidad escénica las que consiguen que el público quiera quedarse.